Inicio » Ecosistema » Divisiones de los sistemas » Bioma » Bosque mediterráneo » El lince no quiere convertirse en mito

El lince no quiere convertirse en mito

El lince no quiere convertirse en mito
La elevada mortalidad en la comarca de Tierras de Granadilla dificulta su registro y posibles repoblaciones. La asociación Lobo Cerval continúa la labor en su defensa
JUSTO PÉREZ/PLASENCIA
El felino más amenazado del mundo responde al nombre de lince, de apellido ‘ibérico’ y ‘lobo cerval’ como viejo apodo. Extremadura, junto a las marismas de Doñana, presenta a varias de las últimas poblaciones de esta especie -protegida desde 1973 y con un Real Decreto en vigor a partir de 1981- sobre todo el territorio nacional.

Así, el núcleo lincero de Granadilla ha sido tradicionalmente su principal hábitat en el Sistema Central dentro de la provincia de Cáceres, a modo de canal de comunicación entre las poblaciones del Parque Natural de las Batuecas y la comarca de las Hurdes.

Ahora bien, el número de presas disponibles, la vulnerabilidad de las mismas, la presencia de una cobertura vegetal no autóctona y la presión humana parecen condenar a la especie a una extinción que cada vez parece más cercana.

Esperanzas

Son las mínimas. Carlos Pino, presidente de la asociación ecologista Lobo Cerval, trabaja desde 1985 sobre el lince ibérico. «El último ejemplar muerto lo vi en 2001 y en estado salvaje un año más tarde, en la zona de monte mediterráneo de Abadía», reconoce.

Desde los inicios de su labor ha constatado la muerte de 75 de estos felinos. Más incluso que los que se consiguieron documentar por medios gráficos. Sólo 52. Con todo, el pasado uno de febrero presentaba en las dependencias de la Guardia Civil de Caminomorisco un estudio sobre la mortandad del lince ibérico en el área de Granadilla. En él se aprecia cómo los disparos furtivos suponen el 70 por ciento de las desapariciones en los últimos 20 años. El 15 por ciento corresponde al uso de cepos, lazos y cajas trampa.

La presencia de perros de cazo es la responsable del seis por ciento de su mortalidad, mientras que la construcción de nuevas carreteras y pavimentado de caminos rurales causan el cinco por ciento de sus muertes por atropello.

Más amenazas

El final de su actividad vital no significa que ésta sea fácil. La importancia del equilibrio en la cadena trófica de la que depende el lince le obliga a desplazarse en grandes distancias por el Sistema Central, creando «una ecología impropia de su especie» y transformándose en un felino nómada por las continuas agresiones a sus territorios y presas.

Ni siquiera Monfragüe se prevé como una solución en el futuro inmediato. En el inminente parque nacional, la densidad del conejo es baja, lo cual no facilitaría las cosas al felino.

Claro que la realidad del pinar envejecido en la reserva de caza de Granadilla no es mejor. Si a ello se suman los desbroces masivos de matorral y monte bajo, será más difícil divisarle entre brezos, jaras, encinas o alcornoques, porque, ni siquiera, éstos existirán.

Sierra Morena, Montes de Toledo y Doñana albergan otros núcleos confirmados de forma científica. Pino intenta lo mismo, desde hace cinco años, «y su movilidad lo impide una y otra vez». Por desgracia, «lo habitual es verlos disecados».

DATOS DE LOBO CERVAL
Número de ejemplares: Cinco, incluido una pareja en término municipal de Ladrillar.
Espacio de hábitat: 50.000 hectáreas aproximadamente, que incluye las tierras expropiadas de Granadilla, sierras de Zarza de Granadill, Abadía, Aldeanueva del Camino, Baños de Montemayor y Hervás.
Presencia en Extremadura: Entre 10 y 15 ejemplares.
Según una encuesta realizada entre 1975 y 2005, con 367 citas y 75 muertes confirmadas, éstas fueron las causas.
Disparos furtivos: 50 linces
Cepos, lazos y cajas trampa: 13 linces.
Envenenados: 2 linces.
Matados por perros de caza: 6 linces.
Atropellos: 4 linces.
Propuestas de conservación
En la reserva de caza: mejora del hábitat, aclarando la masa forestal y sustitución del pinar por especies autóctonas.
Cultivos a fomentar: pequeños desbroces aparcelados con siembra de cereal e incrementar la agricultura ecológica en el área.
Monterías: eliminación del uso del perro.
Vigilancia: aumentar el número de guardias y la efectividad.
Control: planes de gestión con los ungulados -mamíferos con cascos o pezuñas-.
A %d blogueros les gusta esto: