Inicio » Noticias » Ocho premios Nobel de la Paz y 30 organizaciones en defensa del clima

Ocho premios Nobel de la Paz y 30 organizaciones en defensa del clima

“La Directiva de Calidad de los Carburantes propuesta por la Comisión Europea es ejemplo de una política que, si es implementada apropiadamente, puede alejarnos de nuestra destructiva dependencia del petróleo, del carbón y del gas natural y conducirnos hacia las energías renovables y el empleo de combustibles limpios en el sector del transporte”. Lo dicen ocho premios Nobel de la Paz en una misiva (léase) que han enviado al gobierno de España para instarle a que vote mañana en Bruselas en contra de la entrada en Europa de las arenas bituminosas (petrolíferas) procedentes del Canadá.

Ocho premios Nobel de la Paz y 30 organizaciones en defensa del climaLa carta la firman ocho premios Nobel de la Paz. Son estos: Desmond Tutu (Suráfrica); Rigoberta Menchú (Guatemala); Jody Williams (Estados Unidos); Adolfo Pérez Esquivel (Argentina); Mairead Maguire (Irlanda); Betty Williams (Irlanda); José Ramos-Horta (Timor del Este); y Shirin Ebadi (Irán). Además, ayer, otras treinta organizaciones de toda España, reunidas ellas en la Coalición Clima, enviaron otra carta –al ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria, y al de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Miguel Arias Cañete– para instarles en el mismo sentido, o sea, para pedirles que España vote a favor de neutralizar la entrada en Europa de combustibles para el transporte “cada vez más contaminantes y de mayor impacto sobre el clima”. Coalición Clima es una asociación en la que están integradas organizaciones como Greenpeace, Comisiones Obreras, Intermon Oxfam, Manos Unidas, Movimiento por la Paz, Amigos de la Tierra o la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios).

El caso es que la propuesta que será sometida a votación mañana en Bruselas trata de cómo aplicar la Directiva de Calidad de los Carburantes (Fuel Quality Directive, FQD). Así, y en relación a los proveedores, establece cómo deben calcular e informar sobre la intensidad de emisiones de carbono de los combustibles fósiles. Y es que, según Coalición Clima, “las arenas bituminosas pueden llegar a emitir hasta un 23% más que el petróleo convencional” (su extracción y refino requieren más insumos –energía y agua– que los que demanda la extracción y refino del petróleo convencional). La Coalición considera que la aprobación de esta propuesta es un requisito previo “fundamental para la lucha contra el cambio climático”, pues abre la puerta a clasificar a los diferentes tipos de combustibles fósiles “en función de su intensidad promedio de emisiones de CO2”. En fin, que dar el sí a la propuesta de la Comisión “bloquearía la entrada de las materias primas más contaminantes a los mercados europeos”.
Para medir cada huella de carbono
Sin embargo, y según Coalición Clima, Canadá y las compañías petroleras están presionando con dureza a los estados miembros de la Unión Europea (UE) para que se opongan a la propuesta que se someterá a votación mañana. Y, para la Coalición, “si Europa quiere evitar los riesgos más graves del cambio climático, no puede ignorar que es imprescindible tratar adecuadamente la huella de carbono de estos combustibles”. En ese sentido, la Coalición considera que “esta propuesta permite a los proveedores poner en valor si su propia extracción o método de producción ofrece una menor intensidad de emisiones de CO2 que la media del sector; esto genera un incentivo para que se invierta en procesos y tecnologías más eficientes y, del mismo modo, fomenta la igualdad de condiciones y la competencia en el mercado”.

Las arenas bituminosas (también conocidas como arenas petrolíferas) son una mezcla de arena, arcilla, agua y una especie de betún o “petróleo extra-pesado” y constituyen uno de los denominados “petróleos no convencionales”. La mezcolanza de ingredientes es tal en este cóctel que son precisas técnicas a veces muy sofisticadas para “limpiar” el petróleo de todas sus impurezas. Es precisamente ese factor uno de los que más critican sus detractores. Según el catedrático de Estratigrafía Mariano Marzo, “la explotación de las arenas petrolíferas supone un marcado incremento de las emisiones de gases de efecto invernadero con relación a las asociadas con la extracción de los petróleos convencionales (…) y, además, dicha actividad tiene un gran impacto sobre los ecosistemas y requiere del uso de abundantes recursos hídricos”.

Estados Unidos ha dicho no
Pues bien, Coalición Clima ha escrito al ejecutivo nacional para instarle a que vote a favor de bloquear la entrada en Europa de esa materia prima y, además, “asume y comparte lo escrito por los premios Nobel por la Paz”, pues entiende que el petróleo producido a partir de “fuentes altamente contaminantes” –como las arenas bituminosas– “emite aún más gases de efecto invernadero que el petróleo convencional”. Según la Coalición, además, “la extracción de arenas bituminosas en Canadá ha destruido áreas prístinas y ha tenido un impacto devastador sobre las comunidades locales e indígenas”. Estados Unidos, por cierto, ha desestimado este invierno el macroproyecto de oleoducto para la importación de arenas bituminosas de Canadá, lo que ha sido objeto de elogio en la misiva de los ocho premios Nobel de la Paz.

La directiva sobre calidad de combustibles (que se vota mañana y que puede –o no– neutralizar la entrada en Europa de las arenas bituminosas) se adoptó en 2008 con el objetivo de reducir entre 2010 y 2020 un 6% la intensidad de emisiones de CO2 de los combustibles usados en el sector europeo del transporte por carretera. Según la Coalición Clima, esta directiva “ofrece una importante contribución a la descarbonización del transporte, el único sector de la Unión Europea cuyas emisiones de gases de efecto invernadero siguen creciendo”.

Sobre las arenas bituminosas (o petrolíferas o de alquitrán) 
Existen varias tecnologías para extraer el asfalto de las arenas. Cuando estas están cerca de la superficie, se explotan mediante minería, usando enormes palas y camiones volquete. A continuación, se extrae el asfalto utilizando agua caliente y sosa cáustica, para finalmente tratarlo mediante un proceso (upgrading) tendente a aumentar la proporción de hidrógeno respecto a la de carbono, ya sea mediante la eliminación de carbono (coking) o mediante la adición de hidrógeno (hydrocraking), lo que da lugar a un crudo sintético que se envía a una refinería. Aproximadamente el 20% del asfalto de Alberta puede ser recuperado mediante técnicas mineras, mientras que el 80% restante requiere la recuperación in situ mediante otras técnicas.

Cuando las arenas asfálticas se encuentran a más profundidad en el subsuelo, se hace necesaria la perforación. Si la viscosidad es lo suficientemente baja, o puede ser reducida lo suficiente para que el petróleo pueda fluir a la superficie, se utilizan pozos horizontales multilaterales, con el propósito de maximizar la superficie de contacto con la roca almacén y reducir la caída de presión en el pozo. Esta es la técnica utilizada en varios de los depósitos de petróleo pesado de la Faja del Orinoco en Venezuela (el otro gran yacimiento mundial de esta materia prima). El principal inconveniente de este tipo de técnicas de producción convencionales es el bajo factor de recuperación, que por lo general resulta inferior al 15%.

Sin embargo, resulta factible alcanzar factores de recuperación mucho mayores —de hasta el doble de los obtenidos mediante las técnicas de producción convencionales— utilizando técnicas de reducción de la viscosidad in situ. Estas técnicas, usadas en la actualidad en el caso de petróleos de alta viscosidad, incluyen la estimulación mediante la inyección cíclica de vapor de agua (cyclic steam stimulation injection o CSS) y de drenaje por gravedad con ayuda de vapor de agua (steam-assisted gravity drainage o SAGD). Otras técnicas en fase de desarrollo incorporan procesos de extracción de vapor (que buscan aumentar la movilidad del petróleo utilizando disolventes de hidrocarburos en lugar de vapor de agua), el uso de calentadores de pozo (downhole heaters) o bien una combinación de ambos métodos.

La información con la que ha sido elaborada esta última parte del reportaje ha sido extraida de varios artículos firmados por el catedrático de Estratigrafía de la Universidad de Barcelona Mariano Marzo.

Foto: Greenpeace. Activistas canadienses y franceses de esta organización ecologista bloquean las operaciones de la mina Albion Sands en Alberta, Canadá, y despliegan una manta gigante con el mensaje “Arenas bituminosas: crimen climático”.

Fuente: http://www.energias-renovables.com/energias/renovables/index/pag/panorama/colleft/colright/panorama/tip/articulo/pagid/19302/botid/2/

Miércoles, 22 de febrero de 2012Antonio Barrero F.

A %d blogueros les gusta esto: